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En Julio fui a la boda de una compañera de trabajo que se
llama Susana, con mi querida amiga Ursu. Era la segunda boda inglesa a la que íbamos
juntas, y nos sorprendió mucho que al final de la ceremonia, dentro de la
Iglesia hubiese un banquete de cupcakes elaborados por los propios asistentes
que quisieron echarle un cable a la novia.
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Además tengo que mencionar que al final de la Iglesia había una
barra y todo para poder pedir cafés o tés. Una idea muy innovadora adaptada a
nuestros tiempos jejeje. Claro que acto seguido ya fuimos a lo que era una
antigua iglesia la cual estaba vacía por dentro pero que se alquila para
eventos y celebraciones y en la que tuvo lugar el catering.
La decoración también fue diseñada por algunos de los
asistentes, siendo el tema principal la papiroflexia. En lugar de flores, habían
papeles de colores formando flores.
Al final volvieron
a haber cupcakes y por supuesto una tarta nupcial.
Pienso que es una idea muy creativa para bodas con bajo presupuesto en la que toda la familia y amigos colaboran (yo en concreto fui la peluquera oficial!)
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